LA
DEMOCRACIA DEL CONOCIMIENTO
Por
una sociedad inteligente (Daniel Innerarity)
Paidós,
Colección Estado y Sociedad. Barcelona
El
conocimiento es aquel que se obtiene mediante procedimientos con pretensión de
validez, utilizando la reflexión, los razonamientos lógicos y respondiendo a una
búsqueda intencional por la cual se delimita a los objetos y se previenen los
métodos de indagación; en esta lectura se desarrolla la tesis de
que el conocimiento y sus aledaños (las políticas de la ciencia y la innovación,
el asesoramiento político a los gobiernos, la evaluación de las políticas
públicas, la comprensión de las actuales transformaciones sociales o la
competencia cognoscitiva de los reguladores) son ámbitos donde se decide no
solo la prosperidad económica sino, fundamentalmente, la calidad democrática;
una democracia que supone la participación directa o indirecta de la
totalidad de los adultos que componen una sociedad.
Es por ello que este autor afirma, que los
problemas a los que se enfrenta actualmente la humanidad requieren una gran
movilización de conocimiento; para lo cual debemos organizarnos, prepararnos
para la resolución de los mismos y ser capaces de generar la cantidad de
conocimiento que necesita nuestra sociedad ya que no está suficientemente
valorado el trabajo del conocimiento, la investigación, aunque los discursos
oficiales parezcan decir lo contrario.
En concordancia con la lectura y con lo
aprendido anteriormente en clase sobre las ciudades inteligentes, el gran reto consiste
en construir una sociedad inteligente. Este es el sentido último, la mayor
ambición que anima toda política del conocimiento, de la ciencia y de la
innovación. Pero una sociedad inteligente no es una sociedad en la que las
personas son inteligentes sino una sociedad cuyas reglas, normas, procesos y
procedimientos son inteligentes. La complejidad de nuestras sociedades, la
densidad de las interacciones, las interdependencias o la vulnerabilidad
compartida, todo ello hace que cada vez sea más importante que nuestro modo de
organizarnos sea inteligente.
Para lograr este objetivo primero debemos
aprender a desechar el exceso de información o infobasura; segundo poner en
práctica la gestión del conocimiento en donde es necesario, distinguir entre
datos, información y conocimiento; afín de trasformar datos e intercambio
de información en algo útil y significativo para ser utilizado por el
razonamiento humano.
En este sentido, se deben tomar
algunas previsiones como: manejo, procesamiento, análisis, coordinación, presentación,
distribución y entendimiento de esta información ya que de no aceptar o
adaptarse a este cambio inminente en la actual sociedad del conocimiento, el
impacto indicaría una relativa ignorancia y de pasar a manejar el flujo de la información
nos veríamos en contrariedad a una sociedad del desconocimiento y la
desinformación.
“La sociedad del conocimiento se define por la
institucionalización de mecanismos reflexivos en todos los ámbitos funcionales
específicos, que se convierten en instrumentos de aprendizaje de la sociedad”
Daniel Innerarity

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