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sábado, 16 de abril de 2016

4TO. POST LA DEMOCRACIA DEL CONOCIMIENTO



LA DEMOCRACIA DEL CONOCIMIENTO
Por una sociedad inteligente (Daniel Innerarity)
Paidós, Colección Estado y Sociedad. Barcelona


     El conocimiento es aquel que se obtiene mediante procedimientos con pretensión de validez, utilizando la reflexión, los razonamientos lógicos y respondiendo a una búsqueda intencional por la cual se delimita a los objetos y se previenen los métodos de indagación; en esta lectura se desarrolla la tesis de que el conocimiento y sus aledaños (las políticas de la ciencia y la innovación, el asesoramiento político a los gobiernos, la evaluación de las políticas públicas, la comprensión de las actuales transformaciones sociales o la competencia cognoscitiva de los reguladores) son ámbitos donde se decide no solo la prosperidad económica sino, fundamentalmente, la calidad democrática; una democracia que supone la participación directa o indirecta de la totalidad de los adultos que componen una sociedad.


     Es por ello que este autor afirma, que los problemas a los que se enfrenta actualmente la humanidad requieren una gran movilización de conocimiento; para lo cual debemos organizarnos, prepararnos para la resolución de los mismos y ser capaces de generar la cantidad de conocimiento que necesita nuestra sociedad ya que no está suficientemente valorado el trabajo del conocimiento, la investigación, aunque los discursos oficiales parezcan decir lo contrario.
     En concordancia con la lectura y con lo aprendido anteriormente en clase sobre las ciudades inteligentes, el gran reto consiste en construir una sociedad inteligente. Este es el sentido último, la mayor ambición que anima toda política del conocimiento, de la ciencia y de la innovación. Pero una sociedad inteligente no es una sociedad en la que las personas son inteligentes sino una sociedad cuyas reglas, normas, procesos y procedimientos son inteligentes. La complejidad de nuestras sociedades, la densidad de las interacciones, las interdependencias o la vulnerabilidad compartida, todo ello hace que cada vez sea más importante que nuestro modo de organizarnos sea inteligente.
     Para lograr este objetivo primero debemos aprender a desechar el exceso de información o infobasura; segundo poner en práctica la gestión del conocimiento en donde es necesario, distinguir entre datos, información y conocimiento; afín de trasformar  datos e intercambio de información en algo útil y significativo para ser utilizado por el razonamiento humano.
     En este sentido, se deben tomar algunas previsiones como: manejo, procesamiento, análisis, coordinación, presentación, distribución y entendimiento de esta información ya que de no aceptar o adaptarse a este cambio inminente en la actual sociedad del conocimiento, el impacto indicaría una relativa ignorancia y de pasar a manejar el flujo de la información nos veríamos en contrariedad a una sociedad del desconocimiento y la desinformación.

 
“La sociedad del conocimiento se define por la institucionalización de mecanismos reflexivos en todos los ámbitos funcionales específicos, que se convierten en instrumentos de aprendizaje de la sociedad”
Daniel Innerarity
 

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